Mah: Cuando usted se siente a usted-mismo por todas partes en el mundo, ¿permanece usted separado del mundo? ¿O es usted el mundo?
Int: Ambas cosas. Algunas veces me siento a mí mismo que no soy ni la mente ni el cuerpo sino un único ojo omnividente. Cuando profundizo más en ello, me encuentro a mí mismo siendo todo lo que veo y el mundo y yo mismo devienen uno.
Mah: Muy bien. ¿Qué hay sobre los deseos? ¿Tiene usted alguno?
Int: Sí, vienen, breves y superficiales.
Mah: ¿Y qué hace usted con ellos?
Int: ¿Qué puedo hacer? Vienen y se van. Yo los observo. A veces veo mi cuerpo y mi mente ocupados en satisfacerlos.
Mah: ¿Los deseos de quién están siendo satisfechos? Int: Son una parte del mundo en el que vivo. Están ahí lo mismo que los árboles y las nubes están ahí.
Mah: ¿No son un signo de alguna imperfección?
Int: ¿Por qué deberían serlo? Ellos son como son, y yo soy como soy. ¿Cómo puede afectarme la aparición y desaparición de deseos? Por supuesto, afectan a la forma y al contenido de la mente?
Int: ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el amor?
Mah: Todo sufrimiento nace del deseo. El verdadero amor nunca se frustra. ¿Cómo puede ser frustrada la sensación de unidad? Lo que puede ser frustrado es el deseo de expresión. Tal deseo es de la mente. Como ocurre con todas las cosas mentales, la frustración es inevitable.
Int: ¿Cuál es el lugar del sexo en el amor?
Mah: El amor es un estado de ser. El sexo es energía. El amor es sabio, el sexo es ciego. Una vez que se comprende la verdadera naturaleza del amor y del sexo ya no hay ningún conflicto ni confusión.
Int: Hay tanto sexo sin amor.
Mah: Sin amor todo es malo. La vida misma sin amor es mala
Int: ¿Qué puede hacerme amar?
Mah: Usted es el amor mismo — cuando usted no tiene miedo.
Nisargadatta – Dios es el Final de todo Deseo



