Por lo común el discurso humano es sofocante, muy repetitivo, como de segunda mano. De ahí que sólo me importen las palabras que, igual que alguna golondrina desbandada, quedan como descolgadas del tropel de lo redicho; las que vivaquean en la intemperie, o sea: las cargadas de silencio. En el Zen, por ejemplo, se me hace cada vez más indigesta la ya manoseada palabra “compasión”, que, igual que el también ajado término “caridad”, me sugiere una relación desigual, como jerarquizada, de arriba abajo. En mi época marxista yo vibraba con el vocablo “solidaridad”, tan recio y militante; posteriormente, y hasta…
En la más profunda arteria del ser humano late una nostalgia: en su inconsciente resuena aún la música callada de su origen olvidado; y la añora, aunque también la rechaza. Esa es su tragedia. Y esa es, también, la razón de que siempre se halle activo, buscando a tientas eso que intuye; eso que le atrae y que a la vez censura. Y así vive –si a eso puede llamarse vida-, extravertido y de espaldas al su Verdadera Naturaleza. A pesar de esa represión constante, y aunque en su quehacer frenético deambule como un ciego, en su interior palpita el…
Todo buscador inicia su camino espoleado por la añoranza de su verdadero origen, el sufrimiento de sentirse repatriado en las sórdidas estepas de ese insoportable exilio llamado sentido común. El adolescente, incluso el ya adulto, sigue añorando aquel espacio de intimidad sagrado de su mágica niñez que invadieron los adultos, con sus creencias, sus escuelas y sus dogmas. Hablo de un espacio de inocencia, no de inmadurez. Algo, si, ALGO experimentó aquella niña, hoy de 38 años, cuando le repatriaron, y no sin mentirle, de su íntimo y fulgente rincón. Y hoy vive su nostalgia del Ser como Pieter Van…
A mis amigos poetas Vicente Gallego, Eloy Sánchez Rosillo, José Rubio y Hugo Mujica. A la Sangha Ipar Haizea. ….Me refiero a la auténtica palabra poética que se da en el mismo extremo del lenguaje; palabra que no hablamos, verbo interior que nos acompaña cuando acallamos el verbo exterior. Hablo de la palabra silente, la que habla por nosotros dando paso al ser latente que se deja decir en nuestro lugar, el Verbo que nos antecede y constituye, porque callar no es dejar de hablar es dejar hablar al silencio que nos invita a callar. Y quitarnos de en medio.…