IparHaizea

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Un espacio donde compartir la práctica de la Meditación

IparHaizea, «Viento del Norte» en euskera, es una comunidad de personas unidas por la práctica de la meditación y por el deseo de cultivar una forma de vivir más consciente, serena y comprometida.

Más que un centro donde se imparten actividades, somos una sangha: una comunidad de práctica en la que cada persona encuentra un espacio para detenerse, observar, aprender y caminar junto a otras personas que comparten el mismo propósito.

Creemos que la práctica del Zen no pertenece únicamente al tiempo de la meditación, sino que puede acompañarnos en cada momento de la vida cotidiana, ayudándonos a vivir con mayor presencia, claridad y compasión.

Nuestros orígenes

La sangha IparHaizea nació oficialmente el 20 de octubre de 2011, fruto de un camino compartido durante años alrededor de Rafael Redondo Barba, maestro, compañero e inspiración para todas las personas que formamos esta comunidad.

Desde los primeros encuentros, Rafa nos fue mostrando un camino de práctica profundamente humano, invitándonos a descubrir aquello que él llamaba el Maestro Interior —o, como solía decir con una sonrisa, la Maestra Interior, recordándonos que el verdadero aprendizaje nace del servicio, la escucha y la experiencia directa.

Tras su fallecimiento, el 10 de abril de 2025, su legado continúa vivo en cada práctica, en cada silencio compartido y en la forma en que seguimos caminando juntas y juntos, inspirados por su amor, su sencillez y su sabiduría.


Rafael Redondo Barba

Rafael Redondo Barba

Hablar de Rafael Redondo Barba es hablar de una vida dedicada a la búsqueda del ser humano, al conocimiento y al despertar de la conciencia. Psicólogo, sociólogo, profesor universitario, escritor y maestro Zen, supo integrar el rigor académico con una profunda experiencia espiritual, acompañando durante décadas a cientos de personas en su camino interior. Su enseñanza, siempre cercana y libre de dogmas, continúa inspirando la práctica de IparHaizea y de todas las personas que encontraron en él un referente de sencillez, sabiduría y servicio. Su legado permanece vivo en cada instante de silencio compartido y en cada paso que damos como comunidad.

Una comunidad que se sostiene desde el compromiso

Somos una asociación autogestionada que existe gracias al compromiso, la dedicación y la participación de las personas que la integran.

Cada actividad, cada encuentro y cada práctica es posible porque quienes forman parte de la comunidad ofrecen de manera voluntaria su tiempo, su energía y su cuidado para que este espacio continúe abierto a todas las personas que deseen acercarse a la práctica del Zen.

Creemos que sostener un lugar como este también forma parte de la práctica.

Practicar juntos

Creemos en el valor de la práctica compartida. El silencio vivido en comunidad nos ayuda a sostener el compromiso, aprender unos de otros y descubrir que el camino se enriquece cuando se recorre acompañado.

Una comunidad viva

IparHaizea es una sangha abierta donde cada persona encuentra un lugar para practicar, participar y crecer. Más que asistir a unas actividades, formamos una comunidad basada en el respeto, la escucha y el apoyo mutuo.

El compromiso como práctica

Todo lo que sucede en IparHaizea es posible gracias al compromiso voluntario de quienes forman parte de la asociación. Cuidar del espacio, colaborar y ofrecer nuestro tiempo también forman parte del camino de la práctica.

Vivir con presencia

La práctica del Zen no termina al levantarse del cojín de meditación. Aspiramos a llevar la atención, la serenidad y la compasión a cada gesto cotidiano, integrando la práctica en todos los ámbitos de la vida.

Comienza el camino hacia tu interior

 Un espacio para meditar, compartir y cultivar una forma de vivir más consciente

Compartir la práctica

Nuestro deseo es que cualquier persona, con o sin experiencia previa, pueda descubrir la meditación Zen en un entorno acogedor, respetuoso y libre de juicios.

Por eso ofrecemos un espacio donde practicar en grupo, compartir el silencio, aprender unos de otros y seguir profundizando en un camino que no busca alcanzar ningún lugar especial, sino aprender a habitar plenamente el momento presente.

En IparHaizea entendemos que la práctica cobra sentido cuando se comparte y cuando se pone al servicio de la vida.

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