

¡Qué gozada!
decía Rafa siempre, siempre…
¡qué gozada! ¡Qué pena siente mi alma!
¡qué gozada! la iglesia a rebosar… y micros y altavoces mascullaban nosentiendes…
como le corresponde a todo maistro Cen!.
¡Vaya pegote te has tirado, Redondo,
dejando la vida, saltando pendiente abajo
liberándonos de tus males
y sonrisa al viento, a lo desconocido!!!
Muchas gracias por tenerme en cuenta
y no cobrarme nunca tu cariño infinito.
Lo que contigo aprendí,
lo seguiré cantando
y con tu seguridad impertérrita, Rafa Redondo…
¡Sacaremos este buey de la barranca !!!
Francis



