(Dedicado al poeta Marcos Ana y a mi amiga la poeta Lou(rdes) Barrera) “Dios –dijo Saramago- es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. Una definición- según el teólogo Juan José Tamayo- más propia de un místico que de un ateo. Se trata de una de las más bellas definiciones de Dios. Mi amiga Lou, emocionada, me trae al recuerdo las palabras que Saramago, con quien ella tuvo relación, dedicó al gran poeta Marcos Ana: «Es la solidaridad convertida en instinto, la dignidad como la pura esencia de la libertad en…
Otra galaxia habita en tu universo distraído.Hay otro océano vacío de oleajes y mareas.Hay otra Nueva Tierra, que en tus células extintasse acoge y se despliega en cada instante. Hay noches fulgentes de amor y primavera aun no nacidassonando en los sonetos que rozan hoy tu cuerpo;una silente música de eróticas refriegas esparcida por el éter. Una realidad anónima nos vive, escondida a la memoria y al recuerdo, bastante más allá de nuestros nombres y apellidos;la que en ti se dibuja y se repite a plena luz en los abismosahora, que moras más allá de donde estás.Ahora que no estás.
Descolgarse de cualquier aferramiento que sirva de lastre a las demandas del Ser; decidido, incluso a borrar del mapa memoria de mí; a des-bautizar, mi propio nombre, para, de ese modo ausente de mí mismo, estar plenamente presente en el Todo, abierto y disponible. De qué manera, observa, resbala la balada de la luna sobre los cantos húmedos del río, sin aferrarse apenas a la bruma envolvente del remanso, a esas sombras que habitan lo aparente. Todo va sucediendo en su fluir, todo deja de ser para sí cuando
Rompe el día en el silencio de Berriz. Anboto al fondo despliega de la umbría haciendo Zen. Todo aún calla; los pliegues rocosos de la cueva, morada de Mari, desvelan ya el florear de la luz. La Dama me previene: buscar el despuntar la luz no es apropiarse de ella; más bien dejarla ser, aunque aún te ilumine. Es el umbral del alba; luz que en cada guijarro prende, fulgurante momento de fuego, en cuyas sombras evanescentes se esconde el invisible dios que espera. Mi amigo Celso Navarro comienza el sesshin. Para él y para su sangha canaria este poema:…
Situarse allí, al declinar la tarde, en nuestra recuperada dimensión de sinceridad, cuando el sol, apoyado en el pedestal de luz de los postreros cúmulos, esparce su dádiva secreta troceando en mil haces su energía quebrada y repartida. Situarse Allí, en el declive vespertino, donde la soledad ha dejado de doler. Y morir así, entregado y entregando, dando y esparciendo, fundida en la Unidad nuestra ya lograda forma, al par que la tarde se inclina de rodillas ante su propio ocaso, allí donde Dios se muestra como disco incandescente en su eterno devenir. Situarse allí, donde no hay allí, en…
El poema, ¿acaso ha de extinguirse al apagarse, efímero, el poeta? Vuelan en desbandada las palabras, tan ajenas a las huellas de su dueño… Ver en el incienso la cumbre desbordante del humo que se explaya; y también su rescoldo, hecho ceniza, expandirse impulsado por el resuello de un extraño vigor que le impele a volar hacia todo lo que ES más allá del fuego e incienso, tierra y cielo, ceniza y viento… Ver cómo se yerguen, cada uno en su forma, el humo y la ceniza, haciendo del abajo un arriba y del arriba un abajo, desvelando, de ese…
Sin avisar, sin pre-pararla ni forzarla, la meditación brota porque sí, y uno entonces ve que ESO es el vacío expansivo, sin horizonte que limite lo ilimitado ni tiempo que lo mida y lo sujete. Uno ve esa vastedad sin costuras en una especie de encuentro sin distancias. Un encuentro fusionante; más la palabra, aun la poética, aquí es traidora, incapaz, insuficiente. Adentrarse a ese Centro es el desarraigo de todo lo conocido. Des-prendido expirar hasta el Fondo, tan extenso y total, tan gratuito. Me entrego y des-nudo te recibo… amo hoy mi condición mortal (tan mía como tuya…), que…
Estar en la vida como el vacío está en el cuenco: estando sin estar. Inauguremos el verbo dis-estar. Desprenderse para ser Presencia. La fórmula para estar en el presente es no estar, perderse, ser presente. Conozco una suerte de atajo para subir hasta el abismo: alcanzar la cumbre no consiste en encumbrarse. Como ser hijo de Dios no es endiosarse. La cumbre no está en la cumbre. Y allá, en ese lugar sin lugar, puede olerse lo que jamás tuvo existencia: el esplendor de la Nada. Nada hay que hacer que no sea el acopio de lo que no hay.…
Era muy de mañana, sin despuntar aún la aurora. Yo preparaba un esquema para la charla mañanera. Aunque la terca hoja en blanco se resistía al acoso de la tinta. Pero al elevar la mirada desde mi ensimismamiento, descubrí (des-cubri) asombrado el imponente macizo de Anboto dejarse amanecer en
Aunque no moras ya en ninguna parte, te presiento en el Todo que te habita, en el hondo Silencio que te envuelve, el que en tu voz, sin voz, osa expresarse… ¡Cómo hierve el Misterio allá en