El nieto se va a acostar y el abuelo le acompaña:
- Aitite, tengo miedo.
- ¿Que tienes miedo? -el abuelo extiende la mano- ¡Pues dámelo!
- Pero… ¡no está!
- Pues eso, no está. Duerme tranquilo.

El nieto se va a acostar y el abuelo le acompaña:
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Le pregunté a la hoja si le asustaba la llegada del otoño y la caída de las hojas. Y me respondió: «No, he estado completamente viva durante toda la primavera y el verano. He trabajado duro para alimentar al árbol y ahora hay mucho de mí en él. No estoy limitada a mi forma actual.…

Las actividades que realizaremos para adentrarnos en la propuesta serán: sentadas en silencio, algunas guiadas en la línea de la compasión y aceptación, paseos contemplativos, trabajo corporal a través del Qi Gong y, seguramente, prácticas de meditación incorporada a la relación. El retiro será en Silencio.

Atento a todo, en medio del huracán, el mejor sitio.Y atento a todos -y con todos- los sentidos. Atento al Todo que en ti late, que nos late, en medio de la refriega.Escuchar con el tacto, el leve soplo de esa voz, estrujando en el oído el rugido, y el golpe de la palabrería.Constatar que en el…
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Una respuesta a «Aitite, tengo miedo»
Su presencia no engaña cuando viene. Se hace presente, pues es presente y dádiva. Manifestación inequívoca, certera, patente. Llega estando tú vacío, en tu dis-estar. Es más que un tú, y más que un yo. Es tu-yo, tuyo.
Desde antes del big bang no te abandona y cuenta los cabellos cuando duermes. Te respira.
No es cosa de teólogos, ni de maestros, sino de niños , de humildes, de sencillos. (Míralos, tan absortos en sus juegos dejándose habitar….).
Sin ruido penetra en tus tejidos.
Siente como eres dios si no te endiosas. Es tan cercano y tan amigo, que es tu propio aliento latiendo en tus latidos. Tu propio palpitar.
Una ascua viva, permanente; energía amorosa que algunos llaman trascendente e inmanente (aunque ello es intrascendente…). No le pongas nombre, porque se aviene mal a razonamientos y explicaciones. Tú lo sabes y te basta.
En este amanecer brilla con fuerza para ti, y desde ti se reparte, se expande por la tierra; solo te pide que te quites de en medio y te hagas transparente al mundo. Ahora más que nunca. Ahora.